27.9.09

EL CALDERO DEL AMOR




Comparto con vosotras otro texto que me ha brotado como un arroyo impetuoso...

En el caldero de tu vientre se cuece la vida, fundiéndose el Cielo y la Tierra en la alquimia de la creación. En el caldero de tu corazón se cuece el destino honroso y brillante de un amor inmenso del que todos somos merecedores. Puedes comer y beber de esa sopa que dices hace milagros, pero que en realidad no tiene nada de extraordinario. El poder del amor es infinito y siempre lo ha sido, no es la primera vez que lo prueban aquellas que se encuentran inmersas en el hambre del alma, del mundo, del cielo, de su parte divina. El espíritu está contigo, lleva la paz prendida en él y no te abandona nunca, ni cuando estás muerta. Tal vez sigues temiendo que la muerte te arrebate la vida y aún así sólo es la vida física y tampoco exactamente. La vida crea vida y la muerte crea vida en el caldero de la creación, ¿qué problema hay?
       Mujer, estás hecha para compartir las esencias destiladas en los alambiques más puros, porque entiendes la alquimia, entiendes la capacidad infinita de la creación… En el caldero de tu vientre se cuece la vida y se vuelve a crear a partir de la muerte. Confía en el proceso de renovación que traes constantemente al mundo, porque el amor a veces se te queda sin alma en las cuevas del destino, preso de tus miedos y eso es algo a evitar. Muchas veces piensas que el amor no existe para ti, que te han vencido, que cambiar no es posible y el amor lo puede todo, es un gran transformador. Es lo que muchas habéis olvidado porque esa sabiduría os ha sido requisada, arrebatada, como vagabundas de los caminos, que de pura hambre del alma ya no distinguís nada, y os dan queso y vino, os embriagan con sexo que llaman divino y todo se echa a perder. Porque las sombras son muy hábiles asesinas que cazan aislando a sus presas de las mieles del amor. Eso es lo que has venido a recordar, nuevas vivencias que acerquen a los caminantes hacia sí mismos, ya sean hombres o mujeres, porque el amor más exquisito ya lo tenéis dentro, no tenéis que buscarlo fuera. Sacia tu hambre y tu sed bebiendo y comiendo de tu caldero infinito, calienta tus huesos a la lumbre de un amor muy viejo y nuevo a la vez, que habita en ti y del que una gota es capaz de curarte no sólo a ti, sino también a las almas perdidas, arreglando un encuentro con esa parte de sí mismas que una vez perdieron.
       Por eso es muy importante que busques la unidad y también que no desperdicies los encuentros reales entre almas, el sexo sagrado, porque de ellos puede brotar una luz de alta potencia. Si una pareja resuelve sus conflictos desde el amor, tal y como uno resuelve los suyos en su interior, fortalece a todas las relaciones existentes ya en ellos, sana todos los daños, cura a familias enteras, y ofrece un ejemplo vital y no moral del poder transformador y nutritivo del amor. Así que no te rindas, mi niña, mira en tu corazón, porque esta fuerza nueva y salvaje que sientes debe estabilizarse y la planta valiente de un amor fuera de todo límite ya brota con potencia. Estás por delante de muchos que sucumben a la tentación de las huidas, hijas del miedo. Huidas que vienen por la seducción sin sentido, por el sexo mal entendido, como una pastilla de éxtasis a consumir, como cuerpos a los que despojar de su luz y belleza en lugar de celebrarla, como cándidas imágenes de un amor luminoso sin raíces en la sombra y que no ha de perdurar. Porque la luz sin sombra no existe en este mundo nuestro, al menos de momento, y es el combustible de una potencia que irradia cada vez con más fuerza. La luz sin sombra es una llama sin gas, sin oxígeno, que no puede existir. Es un fuego fatuo que alumbra las noches de los perdidos para perderlos más todavía… En el vientre oscuro anidan las semillas de la luz, esperando el tiempo en que han de eclosionar y nacer a la nueva vida...
       Mezcla tu esencia con la suya, irradia el amor al mundo, crea, transforma con una entrega total que no está al servicio del ego, de los intereses propios, del miedo o la manipulación. Está al servicio del amor más puro que pueda destilar esta especie nuestra, los valores más cristalinos que provienen de la humanidad y que pueden llevarla a alcanzar un vuelo más elevado en el amor y la conciencia de la Unidad.

Teresa Rodríguez



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