1.12.09

ENTREGA CURATIVA




Hay una parte de ti que tal vez tenga miedo a la entrega y entonces necesitas mirar hacia dentro, en la intimidad de ti misma y descubrir por qué. La razón puede estar en el miedo al sufrimiento y si estás en ese miedo todas las experiencias vitales de amor, de superación del dolor a través de la rendición total a tu ser y el recuerdo de cómo las manejaste positivamente en el pasado se atenúan o desaparecen. El miedo a la entrega es el miedo más letal de todos, porque impide el amor en todas sus formas. Si no lo tapona del todo, deja sólo un resquicio ínfimo para que seas una muerta en vida, sin expresarle al mundo lo que verdaderamente eres y que no es otra cosa que amor infinito. Siente, tu entrega ¿al servicio de qué o quién está?
     Las relaciones humanas están para ayudarnos a superar eso. Todos tratamos de abrirnos al amor y muchas veces tenemos miedo de ello más o menos conscientemente. Unos a otros, a través del amor incondicional podemos ayudarnos a estar abiertos y receptivos a los pasos salvajes que todos tenemos que dar en nosotros mismos, en nuestro interior. Y por eso muchas veces, cuando las mujeres nos preguntamos por las relaciones personales, especialmente las de pareja, la intuición nos dice que tenemos que estar con nosotras mismas en solitario, sin que eso signifique privarnos de tener pareja o amigos o lo que sea. Significa que debemos relacionarnos a partir de nosotras mismas, de nuestra esencia, liberando las intuiciones, las emociones, permaneciendo inmersas en nuestro propio mar de cariños, sin inquietudes que puedan frustrar nuestra capacidad de liberarnos, de romper con nuestras limitaciones, de limpiar la memoria ancestral que en ocasiones nos hace tanto daño…
     Mirad dentro de vosotras las cosas que son heredadas y que ya no os pertenecen, que ya no son de vuestro mundo, aunque sigan en este como fósiles del pasado. El problema con estos fósiles es que aún tienen la capacidad de hipnotizar, de hechizar con esos mundos de pesadilla que hablan de corazones monolíticos y estrechos, irreales por cierto, que encofran el amor, lo meten en pipetas de laboratorio, lo etiquetan y lo mandan a analizar, siempre por otros. Y les dais el poder a esos otros que os dicen que os salvarán, que todo va a ir bien, que estáis muy malitas y todo eso y que ellos os van a curar. ¿Ellos? Ni ellos ni nadie. Sois vosotras mismas las únicas que tenéis esa capacidad. Miraos dentro porque ahí está la manera de sanar, de encontrar la luz y la fuerza que os acoge en el perdón de vuestros errores. Tenéis que ser humildes y encontrar las sombras y las trampas sin magnificarlas, porque el miedo aumenta lo negativo para que podáis paralizaros mejor.
     Anda, mi niña concédete tiempo para encontrar los tesoros del amor inmenso, esa colaboración de amor que sale de los corazones entregados, porque eso es una pareja, un complemento, una ayuda en el camino para sacar lo mejor de lo que lleváis dentro. En una pareja es importante hacer esa misma labor. Cuando uno se extravía el otro le alumbra y le ayuda a que encuentre el camino. Y aquí de nuevo la trampa. Uno alumbra para que el otro encuentre su propio camino, el suyo y no el que quien alumbra considera más oportuno.
     Amando viene la empatía, que no es otra cosa que sentir a lo bestia desde el corazón y tener la humildad suficiente como para entender lo que el otro entiende, ver lo que el otro ve, sentir lo que el otro siente, y como eres él, tu tarea es encenderle el farol o prestarle un momentito el tuyo para que no se desvíe de su camino. Y luego dejarle que dé los pasos que tenga que dar y como los tenga que dar. No importa si va para delante o para atrás, más vacilante o más seguro, si ve a un metro o a mil de distancia lo que tiene que hacer, si está indeciso o si sabe cuál será su próxima parada. En el camino, andar es lo más importante, respetando con amor el ritmo propio y el de sus semejantes. Y muchas veces nos preguntarán cosas, nos consultarán lo que deben hacer. Y entonces seremos su espejo, reflejando la realidad que está por dentro, la que nosotros también podemos ver. Y no haremos nada más, si queremos que esa persona se pueda sanar.
     La curación siempre viene de uno mismo, de la apertura del corazón y una pareja está hecha para acompañarse siempre respetándose. Porque el amor sabe cuando es el tiempo justo para que una flor se abra y despliegue todo su perfume para ofrecerlo al mundo de sus sentimientos, de sus relaciones, de sus amores… Y eso será suficiente. Estamos ahí, uno al lado del otro, como un hogar silencioso y cálido al que podemos acudir siempre para abrir nuestros corazones, calentarlos, darles de comer y beber, y reposo en el amor del otro… Una pareja sirve para potenciar, no para disminuir, es el amor inmenso que nos tenemos a nosotros, compartido estrechamente con el otro, para hacer una alquimia que nunca ha de morir.

TR

 

4 comentarios:

chaly vera dijo...

Superado el miedo al sufrimiento, la entrega total es facil.
Pero la gran mayoria de las personas temen sufrir y eso las hace recelosas en su trato, con personas de otro sexo y muchas creen buslar el mismo haciendo sexo sin compromiso y sin darse cuenta se han entregado y se creen con derecho sobre la otra persona y al no ser correspondidas caen inconscientes en el sufrimiento.
un beso

Teresa Menchén dijo...

En mi experiencia de las clases de qigong a personas enfermas voy observando comportamientos y llegando a ciertas conclusiones. En prácticamente todas ellas (porque son todas mujeres) hay heridas del pasado que permanecen abiertas. Les cuesta limpiar emociones negativas y creo que eso les impide sanar.

Muy hermoso el texto que nos regalas, Teresa.

Besos

Teresa dijo...

Gracias Chaly! En Medicina Tradicional China el ciclo de la vida comienza y termina en el agua, asociada a los riñones y al miedo como producto del desequilibrio energético de estos órganos vitales. Como el agua, la mejor manera de tratar con el miedo y con cualquier proceso es entregarse y confiar en el propio fluir. Hace falta confianza y fuerza de voluntad para "aguantar el tirón" y entender que todo se transforma y toda tormenta pasa. Y respetarse a uno mismo y a los demás en ese tránsito.
Es cierto que mucha gente utiliza el sexo o las relaciones como escape y pierden la oportunidad sagrada de hallar amor, guía, contención justa en el otro. O que intentan condicionar el desarrollo de la pareja según su propia visión.
Es importante respirar, parar y sentir qué es lo que necesita cada uno y dar espacio para encontrar desde lo profundo la propia fuerza para sobrepasar las barreras de toda desconfianza nacida del miedo.

Teresa dijo...

¡Gracias Teresa!
Las heridas abiertas son fuente de dolor y si es el miedo quien las produce seguramente habrá algún tipo de "congelación" de la movilidad, de impedimento del flujo normal de la actividad, ya sea por dolor, debilidad o ambas cosas.
El Qigong trabaja simultáneamente cuerpo, respiración y espíritu, es un método poderoso para ayudar a sanar y ganar confianza en que podemos obtener una vida más plena, y que eso está al alcance de todos. Si abrimos el cuerpo emocional a través del físico, podemos ayudar a drenar las emociones negativas y disolver las resistencias que provienen del miedo y que se encuentran cristalizadas en el cuerpo. Con la actitud de apertura y entrega es posible la transformación. Y entonces es como si entrara el sol en una habitación sombría, quizás desde hace ya mucho tiempo.

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