10.3.10

ONDULACIONES




Ondulando, la serpiente despierta. Descalza, mi corazón danza honrando al amor. Libre y desnudo, mi cuerpo danza honrando la tierra que sustenta la vida. Cálido, mi aliento impulsa el espíritu de mi movimiento desplegado para honrarte, oh Creadora de Vida. Vacía de mi, oigo y siento el latido que proviene del Sol que fecunda mis aguas, danzando las corrientes luminosas disponibles en este momento y el más alto Amor, aquel que abriga mi corazón de mujer que cabalga en su vientre el viento ancestral. Ondulante como la serpiente me expando en el éxtasis del movimiento, vehículo de sexualidad que transforma todo aliento, lo expande y lo purifica.
      Siento mis pies y el peso de mi cuerpo, leve y pesado al tiempo. Siento la bóveda sobre la que descansa mi estructura, mis órganos internos. Danzo sin huesos y me muevo, explorando libre y relajadamente las curvaturas que enlazan con amor mi cuerpo, mis emociones, mi sangre, el interior profundo de mis aguas. Estoy hecha de ondas, de círculos, de espirales distintas entre sí, cada una con su información propia, diferentes a cada instante, efímeras, mutantes. Danzando mi piel se libera, mi sustancia se derrama enlazada con el corazón de toda Vida, transparente, luminosa y eterna. Danzo la pureza del encuentro con otras ondas hermanas, que fluctúan conmigo en las aguas sagradas. Las celebro y las honro.
      Como una generadora de vida, creo ondas a partir de mi tierra, acuáticas y sólidas, que se escuchan entre sí y se engarzan con las ondas de la tierra y pintan el cielo con ondulaciones de luz invisible. Sigo el patrón de las ondas que nacen en las plantas de mis pies y se trasladan por todo mi cuerpo. La columna se despierta, la serpiente conductora expande esas energías hasta mi piel erizada viajando hasta los confines del espacio y mucho más allá... Ondas sumergidas en el líquido madre, en el ritmo lento sin materia, que me remontan quizás al origen. Ondas que burbujean y se extienden desde mi cuerpo hacia el infinito, ondas que recibo y que viajan por mi estructura para después seguir su camino. Ondulaciones, la vida viaja en ondas, y en su fluir construye el amor ondulado, el encuentro curvado de los cuerpos que saben flotar en las aguas originales del corazón Uno.
      Oh Madre, viajo a través de tus ondas, que me comunican con todos los rincones del universo, expanden mi éxtasis y me disuelven en tu amor inmenso. Bajo tus alas radiantes atravieso las noches oscuras y cambio mi piel ondulando, cantando, danzando las curvas del camino de la creación. Doy gracias infinitas a la luz que de ti recibo y muero, una vez más, en Amor.

6 comentarios:

tula dijo...

Que bueno ser consciente, de tu cuerpo, de tu ser...
un beso.

Teresa dijo...

¡Hola Tula!

La consciencia va ensanchando su espectro conforme el ego se equilibra, la mente se apacigua y permanecemos a la escucha de las experiencias que corren a través nuestro. Es siempre fluctuante, nada que se pueda poseer, nada que fijar, en ondulante y continua transformación...

Gracias por tu visita y tu comentario.

Un beso curvilíneo!

QUEOQUINA dijo...

Teresa, me gusta mucho tu espacio por que las entradas dan expanción a la mujer, gracias por compartirlas, y gracias por tu visita, recibe un abrazo.

Teresa dijo...

Gracias Queo por pasarte y dejar tu comentario!

La expansión radiante del amor es parte del regalo de lo femenino. En España muchas mujeres todavía tienen que abandonar patrones aún contaminados por el miedo y la culpa. Patrones que, muchas veces, llevan a la mujer a someterse y negar sus dones, especialmente los regalos de sanación y transformación que ofrece una sexualidad consciente. No sé muy bien si ocurre lo mismo en tu pais.

Como dicen Tsultrim Allione y Tenzin Palmo, mujeres que han buscado la realización espiritual por la vía budista, existen pocos textos dirigidos a apoyar nuestra naturaleza propia al caminar, y muchos menos aún que nos muestren el ejemplo y las enseñanzas de mujeres iluminadas.

Darnos apoyo mutuo y compartir nuestras experiencias facilita el aprendizaje de tod@s para caminar en equilibrio sobre la tierra. Facilita que podamos asumir nuestro poder de amor y entender con el corazón el misterio de la vida, allá donde cada uno se encuentre. Ese quizás sea uno de los sentidos de alimentar este espacio.

Un abrazo muy cálido!

QUEOQUINA dijo...

En muchos lugares del mundo sucede esto con las mujeres, aún se viven en la circunferencia arraigada de los patrones ancestrales, romper con ellos es comenzar a despertar a nuestra divinidad como mujer, gracias Teresa por contribuir en este espacio a esa tarea, que asumamos nuestro poder de amor. Namasté-

Teresa dijo...

Gracias por tu compartir, Queo, de corazón a corazón.

Un abrazo amoroso.

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