17.4.10

LUNA NEGRA, LA OTRA VISIÓN




Guardiana de la muerte y la nueva vida,
cruzas pasos silenciosos en la tierra negra.
Portando el amor fecundo y la eterna sabiduría,
de tu núcleo profundo renaceres se despliegan.

Navegando las corrientes de tu azul aliento,
desde los tuétanos nutricios de tu sustancia infinita
enroscada en mis entrañas, tumba abajo, mar adentro,
la serpiente se levanta y emplumada me ilumina. 

Extática, la danza del amor en equilibrio
nace, muere y renace
en la plenitud del más absoluto vacío.


Crucé el portal oscuro para ir más allá de toda frontera. Oí tu llamada en lo profundo y, como hija tuya, acudí al amor. Sentí a mi tierra abrirse para recibir la vibración del amor, expandiendo su fertilidad hacia el infinito. Fecundada por el impulso masculino, manifesté las semillas de tu luz pariendo de nuevo una comprensión tan vieja como el mundo. 
       En la mirada hacia dentro, hacia el corazón del mundo, perdí mis ojos, todos mis sentidos, y también la razón. En esos lugares de negro manto, donde la luz conocida no llega, los sentidos ordinarios no pueden guiarnos, pues la información que de ellos proviene se encuentra en caos y confusión.
      El corazón del mundo no está hecho para ser visto, ni olido, ni lamido, oido o tocado con la piel de la razón. A él se llega únicamente cabalgando la luz del amor, guiada por otra visión, esa que permanece despierta cuando los otros sentidos parecen dormir al ponerse el sol. Porque en estos reinos manifiestos unos sentidos salen y otros se ponen, como orbitan la luna y el sol, en una danza donde los espacios y los tiempos se equilibran en el eje del silencio y el vacío.
       En la cuenca húmeda y sombría de nuestro vientre, a veces caliente y a veces fría, la clave es la intuición, la vibración, el sonido inaudible, el extraño resplandor. La luz de la razón no puede alcanzar la luna de nuestro vientre, así como la luz del sol apenas llega hasta las simas, el fondo profundo de los mares. Sólo el sonido del corazón, la vibración del amor que nace en nuestro vientre es capaz de surcar todos los mares, porque en esos reinos no hay distinciones y todos somos un solo latido, un solo amor fecundo que renace continuamente en un ciclo infinito.

       Y la Guardiana dijo:

Dirige tus ojos al corazón, y entonces verás.
Lleva tus oidos al silencio del vientre, y oirás. 
Degusta el aliento interno, y te nutrirás.
Despide el olor del pasado, y te equilibrarás. 
Expande tu tacto, y lo externo e interno fundirás.

10 comentarios:

El Museo de la Luna dijo...

Amiga, en nuestro museo considérese Ministra del Tao. Le encomendamos cuide fervorosamente su cargo por el bien de la sabiduría de los demás. Sus blogs son maravillosos, esperamos estar a su altura. Si quiere formar parte de nuestra red de amigas sólo tiene que incluir en una esquinita nuestra foto roja de Audrey Hepburn. Es la que identifica como embajadora de buena voluntad de nuestro museo.

Beso grande y muchas gracias por su positiva opinión de nuestro homenaje a Tíbet. Cuánto me habría gustado estar con usted allí hace dos años!

QUEOQUINA dijo...

Querida Teresa, me identifico con esta entrada tanto¡, de pronto hay que sentarse en quietud para poder equilibrar los sentidos internos y poder navegar en este mundo en donde como bien dice te pierdes. Hermoso Teresa, gracias por devolverme a mi centro por medio de tu espacio, recibe un abrazo.

Teresa dijo...

Alta responsabilidad la que me encomienda como Ministra, gracias por su generosa opinión sobre los blogs.

Le pondré un link a su lunático museo de explosiva creatividad para que pueda propagar su misión de protección de la vida y no-violencia.
Un beso!

Teresa dijo...

Querida Queo!

La tierra tiembla, escupe su fuego y los cambios que se anuncian ya son manifiestos. Muchos sistemas sociales hacen aguas y en el mundo de las relaciones hay que aprender una nueva forma de acercamiento y de unión. Los antiguos valores ya no sirven.

Con el cambio de eje tras el terremoto de Chile, el tiempo de la tierra ha cambiado, también su percepción.

Frente a todo eso, el refugio, el centro lo encontramos en el la plenitud del vientre-corazón. Hace falta meditar ahi.

Me alegra mucho haber contribuido al equilibrio...

Recibe un abrazo luminoso lleno de amor.

Akatzin Zidika dijo...

Querida Teresa, Hermoso tu blog. gracias por compartir desde el corazon... finalmente todos somos parte del Todo, y como un Mandala formamos una parte importante de esta, cada una realizando un trabajo importante desde el lugar donde nos encontremos, y en algun momento los caminos se encuentran para seguir entretegiendo esta gran obra, aun sin darnos cuenta de como y cuanto, pero lo estamos logrando segundo a segundo, la vida es un gran Milagro, y por ello cada evento de nuestra vida es una Bendicion... un fuerte abrazo y buen camino hermana.

Akatzin Zidika

Teresa dijo...

Las mujeres somos hijas de la Madre, extensiones suyas que tejemos y creamos los ciclos de la vida, conectadas entre nosotras como un solo cuerpo.

En el tejido nos encontramos, cultivando el milagro de la vida y materializando en muchos planos la energía de la Creación.

Bienvenida Akatzin Zidika, y tu compartir sagrado lleno de luz. Bendiciones para tu caminar, que la gracia Madre te acompañe, que te des todo lo que necesites.

Un abrazo, hermana, con amor.

MentesSueltas dijo...

Hola, aqui estoy disfrutando tu espacio...
Volvere, sin dudas.

Te abrazo
MentesSueltas

Teresa dijo...

Gracias por pasarte y dejar prendida la ventana al arte de tu palabra y tu fotografía.

Un abrazo de sol!

Amelia dijo...

Hola de nuevo, dakini.

Teresa dijo...

En la mirada interna te devuelvo tu saludo con amor, al amanecer del sol...

Un beso.

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