7.4.10

SANAR EL CUERPO-DOLOR




"Además del aspecto personal, el cuerpo-dolor generalmente tiene un aspecto colectivo. El aspecto personal es el residuo acumulado del dolor emocional sufrido en el propio pasado. Aparte de su cuerpo-dolor personal, cada mujer comparte lo que podríamos denominar el cuerpo-dolor femenino colectivo, a menos que sea plenamente consciente. Este cuerpo-dolor femenino está formado por la acumulación del dolor sufrido por las mujeres - en parte debido a la subyugación impuesta por los hombres - durante miles de años de esclavitud, explotación, violaciones, partos, pérdida de los hijos, etc. 
       El dolor físico o emocional que para muchas mujeres precede y coincide con la menstruación no es otra cosa que el cuerpo-dolor en su aspecto colectivo que despierta de su sueño en ese momento, aunque también puede activarse en otras ocasiones. El cuerpo-dolor suele adueñarse de la mujer durante estos días porque contiene una intensa carga energética que puede empujarla a identificarse inconscientemente con él. Cuando esto te sucede estás poseída activamente por un campo energético que ocupa tu espacio interno y que pretende ser tú. Pero no eres tú en absoluto. Habla y actúa a través de ti, piensa a través de ti. Creará situaciones negativas en tu vida para poder alimentarse de tu energía. Quiere más dolor, de la forma que sea. Este proceso puede llegar a ser muy destructivo, es puro dolor, dolor del pasado y no eres tú.
      Tu principal tarea como mujer es transmutar el cuerpo-dolor para que no se interponga entre tú y tu verdadero yo, la esencia de tu ser. Evidentemente también tienes que lidiar con el otro obstáculo a la iluminación, la mente pensante, pero la intensa presencia que generas afrontando el cuerpo-dolor también te liberará de la identificación con la mente.
      Lo primero que has de recordar es que mientras sigas identificándote con el dolor, no podrás liberarte de él. Mientras parte de tu sentido de identidad siga invertido en tu dolor emocional, sabotearás o te resistirás inconscientemente a cualquier intento de sanar ese dolor porque quieres mantenerte intacta, y el dolor se ha convertido en una parte esencial de ti. El modo de resolver este proceso inconsciente es hacerlo consciente. En el momento de darte cuenta, ya has roto el apego. El cuerpo-dolor es un campo energético, casi como una entidad que se ha alojado temporalmente en tu espacio interno. Es energía de vida que se ha quedado atrapada, energía que ya no fluye. Este cuerpo-dolor existe por cosas que te ocurrieron en el pasado. Es el pasado vivo en ti, y si te identificas con el cuerpo-dolor te identificas con el pasado. Tener identidad de víctima es creer que el pasado tiene más fuerza que el presente, que es lo opuesto a la verdad. Es creer que otras personas y lo que te hicieron son responsables de quien eres ahora, de tu dolor emocional y de tu incapacidad de ser tú mismo. La verdad es que el único poder existente está contenido en este momento: es el poder de tu presencia. Cuando lo sabes, también te das cuenta de que ahora mismo eres responsable de tu espacio interno- nadie más lo es- y de que el pasado no puede prevalecer ante el poder del ahora. Usa tu cuerpo-dolor para alcanzar la iluminación, transmútalo en conciencia. Uno de los mejores momentos para hacerlo es durante la menstruación, habitando tu cuerpo tan plenamente como puedas.
      Más tarde, cuando el cuerpo-dolor haya despertado plenamente de su sueño, puede que experimentes una turbulencia considerable en tu espacio interno durante un tiempo, tal vez durante varios días. Tome la forma que tome, manténte presente y concédele toda tu atención. No dejes que tu cuerpo-dolor use tu mente y se apodere de tu pensamiento. Siente su energía y obsérvalo directamente, dentro de tu cuerpo. Como sabes, plena atención significa plena aceptación. Y con la aceptación llega la transmutación. El cuerpo-dolor se transforma en conciencia radiante, del mismo modo que un trozo de madera se transforma en llama cuando se le acerca el fuego. Entonces la menstruación se convierte en una gozosa manifestación de tu feminidad y también en un momento sagrado de transmutación, en el que das a luz una nueva consciencia. Tu verdadera naturaleza resplandece, tanto en el aspecto femenino de la Diosa como en su aspecto transcendental del ser Divino que eres más allá de la dualidad masculino-femenino."

El poder del ahora. Eckhart Tolle. Ediciones Gaia.

4 comentarios:

Yamuna dijo...

Interesante entrada, cuanto tenemos aún que trabajar y conocer de nosotros mismos.
Chris Griscom también escribió del dolor emocional con palabras muy parecidas.
Es preciso desmitificar todos los conceptos para llegar a la verdad real del Ser.
Gracias amiga, por este texto.
Un abrazo luminoso, Sina

Teresa dijo...

Decía Rumi en uno de sus poemas que ser un amante es ser un trabajador. El amor a nosotros mismos y a los otros pasa por la aceptación de los dolores y las heridas, situándolas sin perder de vista que el ser es ya feliz y está completo. Como bien dices en tu comentario, hace falta desmitificar y confiar en el poder de ser aquí/ahora. Todos los dolores y miedos se disuelven en la contención que da el amor.

Un abrazo lleno de luz, amiga mia.

merce dijo...

Me impregno en el poder de mi propia presencia...!!!

Que bueno, hoy necesitaba esto.

Besos Teresa.

Teresa dijo...

Presencia que libera la energía estancada, el amor disponible aqui y ahora, presencia en el ser.

Besos y cariños para ti, bella poetisa.

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