1.7.10

EL GRIAL ES LA MUJER SOLAR




"La divinidad eterna, la que representa el poder y la soberanía es una divinidad femenina, dice Markale en la Femme Celte. Esta feminidad eterna es la de la mujer-sol, porque el Grial es luz, de la misma forma que la mujer es luz, la luz del sol. La luz de la mujer-sol es de orden espiritual, sin duda alguna. Nuestra civilización busca la paz, la conciencia, la sabiduría, de la misma forma que busca a la mujer solar, la única que puede aportar la curación del rey actual, herido en su alma. Aquel que encuentra a la mujer solar, encuentra el Grial.
       La búsqueda del Grial sería una tentativa de restaurar la feminidad en su poder, poder usurpado por la violencia masculina dentro de una sociedad que se construye sobre la agresividad. Y esta búsqueda aún prosigue. Todos los rostros de mujer con los que se encontrarán los héroes del Grial se reducen con frecuencia a una sola y misma mujer que asume múltiples rostros seductores o repugnantes para instruirlos mejor, ayudarlos, amarlos. 
       El ejercicio es terriblemente peligroso porque, por el momento, la mujer con frecuencia no es más que una caricatura del hombre y una caricatura de si misma. Para que el hombre la encuentre es necesario que prepare las condiciones de su paso, de su resurgimiento, por lo que es necesario que se despoje de una parte de su agresividad destructiva, de su angustia milenaria, de su deseo compulsivo por el útero-vagina. J. Markale muestra que la búsqueda del Grial entronca con una búsqueda de la mujer, con una búsqueda del útero de la Diosa Madre. Toda la historia de la búsqueda del Grial está jalonada de historias femeninas y de encuentros, pero los caballeros en ningún momento son conscientes de lo que verdaderamente buscan. Su objetivo está representado por una copa y una luz y podemos descifrar esta imagen como la de la feminidad sagrada o la de la mujer iniciada.
       El verdadero caballero es el que permitirá que la mujer reencuentre su verdadero rostro y le remita el ejercicio de la soberanía para el mayor bien de uno y otro. Esta soberanía que se ejercería en la vida y en el amor ya no tendría relación con la competitividad, se extendería como una onda benéfica y ensalzadora en el sentido de lo divino que está incluido dentro de lo humano.
      ¿Se trata, acaso, de que el hombre se convierta en ese Hijo de la Madre que eliminará al Padre para devolver su soberanía a la gran Madre, mujer eterna, múltiple, divina, que reina en los subterráneos del mundo y del inconsciente mientras espera recuperar su naturaleza iniciática y transformadora?"

La mujer solar. Paule Salomon. Ediciones Obelisco.


11 comentarios:

QUEOQUINA dijo...

Querida Teresa, al leer tus entradas no sabes el gusto que me da saber que hay un espacio como el tuyo en donde se invita a la mujer a encontrar su propia divinidad. Estoy de acuerdo con el texto. Yo le he compartido a mis hijas de tu espacio hermoso. Gracias Teresa por estar, un abrazo.

Teresa dijo...

Gracias, Queo, por tus bellas palabras sobre este compartir y por hacérselo llegar a tus hijas.

Afortunadamente somos cada dia más las que danzamos juntas portando la antorcha que encienda las luces de la consciencia femenina en la profundidad de sus dones, largo tiempo oprimidos.

En este mundo dual, utilizamos esos dones para despertar a la conciencia del Uno y manifestar plenamente el amor que Es, el mismo para todos.

Un beso, con amor.

merce dijo...

Me encanta esta sabiduría tuya que nos traes aquí a través de textos y tus reflexiones.

Con solo comenzar a leer, me eleva la vibración, toma fuerza la immensa alegría y ganas que me habitan.

Teresa gracias y un abrazo grande.

Teresa dijo...

Gracias, Merce, por la fuerza de tu alegría que ha iluminado este espacio, elevándolo.

Un beso fuerte.

Akatzin Zidika dijo...

Hermoso texto!! gracias Teresa como siempre por compartirlo.. un fuerte abrazo de corazon hermana.. buen camino

Teresa dijo...

Bienvenida tu visita, hermana de corazón!

Un abrazo fuerte, con amor.

Te deseo luz de clara belleza para tu camino.

María dijo...

No lo se, éste artículo no me convence, sé que el sol es importante, pero integrar la luna también lo es, y en nuestra cultura se ha denigrado mucho todo lo lunar (como la maternidad), y se fomenta siempre un aspecto más masculinizado de la mujer. Creo que las mujeres tenemos que integrar el SOL, claro está, pero también INTEGRAR NUESTRA LUNA como es debido, para poder sentirnos realizadas y plenas.

María dijo...

El Sol es importante para nosotras, pero que pasa con la luna? parece que queremos matarla o enterrarla, pero no integrarla, y con el feminismo actual se ha despreciado mucho la luna y la feminidad, creo que volvernos locas por ser solares, sin un trabajo en conjunto con la luna, es tremendamente destructivo.

Teresa dijo...

Hola María!

Hay verdad en lo que comentas, hace falta integrar los aspectos lunares y solares (yin y yang)para lograr un equilibrio neutro desde donde ser.

El sol como símbolo contiene dentro de sí múltiples significados aplicables tanto a hombres como a mujeres. Personalmente no me parece que este artículo hable de la mujer solar como un tipo de mujer masculina o que defienda los valores desequilibrados de un patriarcado o de un tipo de feminismo castrador de lo femenino que, efectivamente, existen aún en la sociedad..

En este artículo el sol aparece como símbolo de la luz que irradia la plena realización, en este caso de la mujer. Dice: "la luz de la mujer-sol es de orden espiritual". Una persona llega al estado de realización sólo a través de un profundo trabajo de conciencia y equilibrio sobre sus fuerzas yin y yang, femeninas y masculinas, desidentificándose de la memoria, de los personajes internos y alcanzando dentro de sí un centro neutro.

Para lograr un cambio social, tenemos que aprender a accionar desde ese centro, tanto hombres como mujeres. Y nosotras, por estar en contacto directo con las cualidades femeninas de receptividad, creatividad, cooperación, unión, podemos ayudar activamente a este cambio de valores, mostrando respeto, libertad e integridad hacia nosotras mismas y toda vida en nuestras relaciones, diciendo NO a todo lo que apague el fulgor radiante del sol de nuestro corazón. Esa cualidad radiante femenina tiene luz propia como el sol, y llena de vida a todos aquellos a quienes toca.

Es la belleza transmutadora del sol del amor incondicional... y de eso una madre sabe mucho.

Gracias por comentar, María.

Un abrazo de sol-luna radiante.

staynekronentropik dijo...

exelente text0.. palabras que vibran dentro de este masculino ser..
me sorprende asimilar mejor mi propio concepto de divinidad femenina..
me envuelve..
el amor al todo es defìcil a vezes ser comprendido por el hombre..por lo masculino..

muy agradecido..
luz para tu camino :)

Teresa dijo...

Hola Stay...!

El hombre porta en si la semilla de lo femenino que vibra y se reconoce en el espejo del texto. Puede ser una invitación a experimentar esa parte, despertarla y equilibrarla con el sentir predominante de la esencia masculina, buscar el núcleo interno de tu sol y dejarlo irradiar el amor que es.

Gracias por pasarte y comentar.

Que tu corazón alumbre tus senderos de luz.

Un abrazo.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...