5.12.10

EL GUARDIÁN DEL SONIDO


Fotografía: Ommishra

Dorada es la calma
que precede a la revelación.
Y llega este texto...

El guardián del sonido ha de ser un niño de pura luz vestido. Puro en su amor y libre de la pulsión sexual. El guardián del sonido no debe ser un adulto dormido, ni un adulto niño, ni siquiera un adulto despierto. Debe ser un niño. Pues sólo el sonido de la pureza, de la masculina inocencia, abre las pistas sagradas para que las bailarinas guardianas del agua dorada se abran paso llevando la luz al mundo.
       Con amor puro esa flauta debe sonar exenta de toda connotación sexual hacia ellas. Debe liberar las sombras del camino soplando su sonido de vida en profundo respeto a la inmensidad inconmensurable de la mujer dorada, en profunda comunión con su misión sonora, en profundo respeto de célibe inocencia hacia la sexualidad sagrada que ellas desempeñan y en profunda reverencia hacia la imantación divina del agua de la vida que ellas realizan, fértil esencia que ellas harán llover sobre los mundos. 
       El sonido debe ser el ritmo que abre y anuncia su paso, el movimiento en la senda, sin ninguna connotación sexual. Violar esta premisa supone contaminar las aguas. La sexualidad sagrada no está hecha para el guardián del sonido, que sólo debe abrir el camino dorado y guiar hacia su destino a las portadoras de las aguas renacidas. En este momento del camino, ellas deben permanecer intocadas.
      Sólo cuando su pureza manifiesta crezca, podrá el niño abandonar esa flauta y enarbolar el tallo dorado penetrando en su sexualidad sagrada. Y entonces dejará de ser el guardián del portal del sonido, para transformarse en un ser de nuevo parido por el sagrado femenino a su hombría solar de guerrero salvaje, de rey con reina consorte, impulsor de la divina semilla fecundadora de mundos.
       La misión de estos niños es mantener abierto el portal del divino sonido. La misión de las bailarinas doradas es no dejar que los adultos-niños, inmaduros y heridos dancen la sexualidad sagrada con ellas. Y tampoco permitir que pretendan guiarles en su camino. Ellas saben en su corazón que esto es un error. Y ya no hay tiempo para equivocarse.

Transmisión de la luna nueva de Diciembre de 2010. Teresa Rodríguez.

Más información sobre la sacralidad del sonido: Cantos Védicos

2 comentarios:

karma dijo...

..Y ya no hay tiempo para equivocarse
Un beso sí.

Teresa dijo...

Otro para ti, belleza.

Que alegría verte por aquí!!

Muuáss.

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