27.7.11

TRIBU DE AMOR



Una de las vías posibles para reconectarnos con la naturaleza profunda de nuestro vientre y corazón son las técnicas taoístas de feminidad. A través de la práctica podemos sanar con amor las heridas que tengamos en cualquier ámbito de nuestro ser. También podemos ayudar a otras mujeres a curarse, como una gran tribu que se sostiene con el amor incondicional, y ofrecernos a nosotras mismas y al mundo la flor dorada que se abre en el corazón de nuestro ser.
       Vemos y confiamos naturalmente en la protección de la vida durante su evolución, como el agua que corre por los ríos sabe que en algún momento llegará hasta el océano. La vida da vida, aunque muchas veces sea de forma distinta a como la esperamos, y tengamos que atravesar la decadencia y la muerte, un final aparente. Las expectativas pertenecen a la mente, la Verdad habita en el corazón y el vientre, que saben del amor incondicional y del misterio que mueve la vida en el cuerpo universal. 
       Sintonizamos con la compasión de una naturaleza que, seamos como seamos, nos acoge en su seno, alimenta y mantiene con vida hasta que nuestro proceso se cumple y abandonamos el vehículo físico. Nadar con confianza en esa corriente de vida imparable puede permitirnos retornar al origen, el vacío silencioso desde donde Ser en paz.


TR


4 comentarios:

merce dijo...

Gracias Teresa por llevarnos de la mano hasta nuestro propio centro, el vientre y el corazón.

Un abrazo.

Teresa dijo...

Latimos juntas, Merce.

Un abrazo de luna delicada.

Alejandra dijo...

Gracias por otro hermoso mensaje, Teresa.

Como bien dices: seguimos latiendo juntas :)

Teresa dijo...

Gracias, Alejandra, por traer tu sagrado sonido a este espacio.

Un abrazo amoroso!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...