Fotografía: Richard Avedon
Para conocerme
debes estar
dispuesta
a morir.
Será en tus muertes
cuando presente
una nueva vida
para ti.
Debes estar
dispuesta
a morir.
A olvidarte de ti.
A aceptar tu velatorio.
La muerte envenenada
por el veneno de las dagas
que te apuñalan por la espalda.
Muere,
es lo que quieren de ti.
Muere
porque cuanta más muerte
más me cimbrearé en ti.
Y cuando yo entre
no habrá muerte
que pueda detener
la eléctrica vida
inmortal,
atemporal,
con que te inundaré.
Muere, Mujer
muere bien,
te velaré,
te rescataré
de la furia
sin nombre,
te cubriré
en el éxtasis
te cubriré
en el éxtasis
y te daré
el poder
de renacer
de tus sombras.
Muérete, hermosa,
muérete bien.
Te amaré,
te inundaré,
te rescataré,
te vibraré
inmortal te haré.
Más allá
de tus sombras
te elevaré.
Hija de la serpiente
sacerdotisa del amor
tu carne ondula
en la pasión.
Habita tu cuerpo
arde en tu sangre
danza el deseo
respíralo.
Muere y renace
al amor.
TR

2 comentarios:
Me encanta, es pura fuerza y belleza.
Me inclino ante este poema sagrado!!!
Te abrazo Teresa
sssssssssssssshhhhhsssssssss !!!
Besos preciossssa!! :D
Publicar un comentario en la entrada