27.3.12

DEL RÍO ROJO



El río rojo se aproxima, portando buenas nuevas. El río rojo te libera, llevándose las toxinas. El río rojo viene a regenerar la tierra, viene bravo, arrastrando las rocas, abriendo nuevos caminos, transitando las sombras.
      El conoce los reinos oscuros, sabe del viento que corre gélido allá en lo hondo. Sabe de lugares cálidos, del fuego del que es portador, de la sonrisa eterna que destila las lágrimas de su sustancia, le ofrece plasma en la tierra que ha de correr.
      El viento trae sombras rojas, desechos, alimento en los nuevos tiempos. La sangre sagrada que se guarda en la copa líquida del deseo. Sangre derramada en el retorno al origen, líquido en la tierra, riego de la más íntima sustancia.
      El río rojo trae la vida y alimenta a las almas insaciables que quedaron prendidas en la red sin regreso. Ellas piensan que están dormidas sin conocer la avaricia que las tiene encendidas como una luz en la red de la vida. Ellas buscan saciarse en lo insaciable, absorberse en el beso del amor y merodean en los actos del amor y la menstruación de la mujer.
      La mujer debe volver al interior de si misma y en su generosidad entregar los embriones que la codicia no puede alcanzar. Puedes entregar tu sangre a la tierra, puedes entregarla al mar, la memoria celular se renueva en las tierras salvajes. Sigue su propio ritmo, sigue su propio reloj.
      El río rojo desciende de los reinos del corazón, pasa por las tierras amarillas, donde es renovado y purificado, ocurre la primera transformación. Después llega parejo a la leche, hasta llenar la copa de la conciencia. De ahí se derrama para nutrir a la nueva vida.
      Su calor te abre las entrañas, su calor te tonifica, mientras el cuerpo se prepara para la muerte, para expulsar la toxina.
      Todo gira hacia el interior, el templo interno se ilumina. Se ilumina el cristal de la tierra, la tierra-cuerpo se abre, se abre paso la información que necesita ser renovada. Es la llamada, una llamada interna. Es la blanca pureza en el rojo manto de agua interna. Se abre la sustancia, el espíritu, y la sacerdotisa te pide que la acompañes en el ritual de purificación.
      El río rojo corre ladera abajo, cae en cascada por el lado derecho del paisaje interno. Coronando la alquimia, dos arcoiris dobles en el cielo. El cielo llora, el atardecer se ilumina, el río rojo encuentra su reflejo en el cielo.
      Y ahí abajo, en el país de los humanos, un caballero alado guarda el espacio sagrado de tres mujeres que ríen, comparten, aman, juegan y disfrutan de la belleza. Hay cuatro almas engarzadas en el destello del amor humano. Cascabeles que resuenan en el eco del amor compartido...

Gracias amigos!!

TR.

18/03/2012. Villafranche de Rouergue.


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