24.4.13

MIEDO A SER VISTO



Cuando perdemos el respeto a lo sagrado
y el lugar que nos corresponde
por el miedo del ego.
Cuando desechamos el mejor regalo:
alguien que ve nuestra sombra
y nos sigue amando...

El agua corre por todo mi cuerpo, llevándose las memorias de las batallas perdidas, pero también de las ganadas. El agua me lleva al vacío.

Él aletea a mis espaldas con sus alas de cobre ennegrecido. Alas negras, con una franja blanca en la línea media.

Él se cree que no le veo, en realidad, cree que no le puedo ver. Él se cree que no oigo sus graznidos, que no veo su pose de poder, su danza territorial que pretende echarme, excluirme, no dejarme pasar.

Pero le veo. Claramente. Le veo aletear en mi espalda, armando mucho ruido. Le oigo cantar su canción, la que cree que me espantará. Y al descubrirle, no hay sorpresa, sólo comprensión. Es un aspecto pequeño de mi sombra que se refleja en el espejo externo. Es como un pigmeo pretendiendo asustar a algo inmenso. Porque la estratagema es el único recurso que le queda, el engaño, el golpe de efecto, es su última posibilidad. Y él prueba.

Esa inmensidad no soy yo. Es la Mujer, es el Amor. Pero él no lo comprende, y mucho menos ahora que lo he descubierto. Es un cuervo, que enfadado y embravuconado me enseña su pico abierto.

En otro tiempo los cuervos fueron los agentes involuntarios de los ajustes de cuentas en las sociedades feudales. "Y vendrán los cuervos y te sacarán los ojos". Y así era.

Este cuervo enfadado ha sido descubierto en el ruido de sus artimañas territoriales, ha sido visto y oído. Su trama intrigante ha sido desmontada pieza por pieza, ha visto expuesta su cobardía, su escucha detrás de las puertas, intentando no ser oído mientras se desliza en las sombras para robar información. Ahora intenta atacarme para arrebatarme los ojos físicos, "la visión", como en otro tiempo. Es necio. Nunca podrá arrebatar la visión que le ha descubierto.

¿Acaso un cuervo enloquecido por su propia vergüenza, por su moral torcida, por su impotencia, por sus ansias de venganza puede siquiera tocar un pelo del espíritu compasivo de la Gran Madre?

NO. Y ese NO actúa como ruedas que giran en su sangre y descomponen su materia negra en polvo de misterio.

El cuervo venía de las sombras, como un aspecto deteriorado y enfermo, intentando asustar y mantener mediante el miedo una propuesta insostenible. Y no hay miedo, mi amigo.

¿No entiendes que somos parientes? ¿No entiendes que ambos somos hijos de la oscuridad que alumbra a todos los seres sensibles? Porque la luz anida en la sombra de toda cordura. No quieras imposibles, cuervo. El tiempo en que los criminales eran devorados por tu tribu terminó. No soy una criminal, aunque te saque de tu zona de confort. Ni tú mi juez ni mi verdugo.

Para ti, soy la mujer que te amenaza con su libertad. La que te descubre las sombras, La que Ve. La misma libertad que te enamora y quieres controlar. La misma con la que compites, como si hubiese algo tuyo o mío sobre esta Tierra.

¿Hasta que punto de locura te crees que vas a llegar? ¿No entiendes que eres pequeño y por mucho que lo intentes te enfrentas a la inmensidad? Nunca podrás ganar. ¿A qué? ¿A quién?. No hay nada que perder ni ganar.



Ante Ella todo se disuelve.
Ante Ella todo desaparece.
Sólo lo que Es permanece.
Y es la tintura del Amor,
que adopta todo el espectro de colores.



Nada es tuyo ni mío. Nada nos pertenece. ¿Por qué te empeñas en luchar entonces? Deja de gritar, cuervo, deja de meter ruído. Somos parientes. Muévete, no te quedes fijo, disecado bajo la mirada de la Muerte.

No tienes autoridad aquí. Vuelve al vacío del que eres mensajero y aplícate a ti mismo la Ley.

He dicho.

TR


6 comentarios:

merce dijo...

Poderosa, espantando al miedo reconociendo en tus entrañas sublimes, de sabiduría y canto, empática belleza que transita las sienes y florecen en esta primavera fría, que puja con fuerza lo que es y lo que tiene que dejar de ser.

Con mucho cariño Teresa.
Bello y muy inspirador.

Un abrazo.


Teresa dijo...

Querida Merce!

Gracias por este regalo nacido de la inspiración de tus entrañas, que dejas prendido en este muro...

Bendita seas, poetisa del alma!!

Un abrazo amoroso

Beatriz Abalos dijo...

Esto hace menos grandes mis miedos, bonito regalo en mi camino.

Gracias gracias

Teresa dijo...

Gracias a ti preciosa mamá!!! Un abrazo envolvente y amoroso. Ahí nos danzamos...

Hécate dijo...

Aquellas palabras que brotan del Alma, nos remueven inevitablemente cada célula, cada chispa. La certeza de lo que Es me motiva al exorcismo definitivo de los miedos que aún me habitan...han de doblegarse ante mi presencia poderosa.
He dicho.
Abrazos de Luz. Bendiciones. Namasté.

Teresa dijo...

Abrazos de luz, diosa de las encrucijadas... sin miedo... guiadas por el puro ser.

Namasté, bella alma.

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